Explotacin de fsiles no-convencionales en Estados Unidos. Lecciones para Amrica Latina

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Por John Saxe-Fernndez, PIA.- A continuacin reproducimos la ponencia de John Saxe-Fernndez en el Seminario Internacional “Nuestra Amrica y Estados Unidos, desafos del siglo XX” realizado en la ciudad de Quito (Ecuador) los das 30 y 31 de enero del presente ao, organizado por el Centro Internacional de Informacin Estratgica y Prospectiva (CIIEP), Institito de Estudios Americanos (ASINS) y PIA.

Prembulo: euforia por los fsiles no-convencionales en tiempos del techo del Petrleo. Wall Street, la burbuja shale y la seguridad nacional.

Euforia del gas shale y el techo del petrleo

En lo que es ejemplo tpico de la euforia en torrente por los fsiles no-convencionales[2] que caracteriza en tiempos recientes a la prensa estadounidense, en que destacan el Financial Times (FT), Washington Post, Forbes, entre otros, apareci un artculo con subttulos que claman que ya existe la tecnologa para extraer las reservas (de gas y petrleo no convencional -shale) que permite una revolucin energtica en Estados Unidos de Amrica (EUA). Con esas reservas, proclama el autor, se recuperar la economa y el empleo del colapso de 2008, se propiciar una revolucin que establecer un puente dorado para la transicin hacia otro patrn energtico, se fortalecer la seguridad nacional y militar, y EUA recuperar la independencia energtica.[3]

Por lo que se refiere a la tecnologa[4] utilizada en la produccin de petrleo o gas no convencional (shale) sus promotores slo la identifican como fracturacin hidrulica, hidrofractura o fracking, pero no detallan sus caractersticas: como cul es el consumo de energa para producir un barril de petrleo -o su equivalente en unidades trmicas britnicas si se trata de gas-, ni se habla de los impactos y costos sobre el entorno inmediato, la salud de la poblacin, fauna y flora o el medio ambiente global. Tampoco se menciona que cada pozo de fractura hidrulica (frack) requiere de entre 20 a 30 millones de litros de agua enlazada con unas cuatro toneladas con cientos de sustancias qumicas, muchas de ellas altamente txicas, mutagnicas y cancirognicas. Esa mezcla que se inyecta a muy alta presin contra fracturas naturales de la roca, es un secreto corporativo legalizado en EUA bajo auspicio del entonces vicepresidente R. Cheney durante el gobierno de Bush II (2001-2008) por lo que se la conoce como The Halliburton Loophole (rendija legal). Antes de arribar a la vicepresidencia de EUA Cheney fue Secretario de Defensa de Bush padre y luego gerente general de Halliburton (HAL) la principal empresa de servicios petroleros del mundo. Con Schlumberger (SLB), Hughes & Baker y Weatherford, HAL encabeza ese importante nicho y es el mayor consumidor de herramientas y equipo para el fracking en EUA. Hasta el momento y por su extenso uso en ese pas, se han identificado cerca de 519 sustancias de la txica mezcla fracking. Cada firma elabora su propia y secreta frmula que se inyecta hacia el subsuelo entre mil quinientos o ms metros hasta llegar a la roca madre y de ah, usando la perforacin horizontal, se dispersa otros mil quinientos metros o ms, serpenteando en todas direcciones. Parte de la txica agua retorna a la superficie luego de recoger otros elementos depositados por la naturaleza a lo largo de millones de aos: metales pesados y sustancias radiactivas como radn, radio o uranio. El resultado sobre la salud humana, animal y vegetal y el medio ambiente es semejante al de la minera a cielo abierto. Otra porcin del fluido contamina los acuferos. Cuando el agua de reflujo no se puede almacenar en la superficie, se enva en cientos de pipas a plantas depuradoras de la zona que no suelen estar preparadas para ese tipo de contaminaciones.[5]

En lo que concierne a los antecedentes geopolticos del fenmeno, tngase presente que la anhelada independencia energtica se refiere a la dependencia estratgica,[6] porque EUA de gran productor y exportador de petrleo al inicio del Siglo XX pas a la categora de importador neto de petrleo y lleg a su peak oil (techo de produccin) a principios de los 1970. Por lo que en sus evaluaciones estratgicas que se actualizan periodicamente, son esenciales las incertidumbres y aconteceres poltico-militares del Oriente Medio (OM), sede del 60 por ciento de las reservas mundiales de petrleo convencional, as como la incidencia de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP), que incluye adems de los principales productores del OM, a Ecuador y Venezuela, con una reserva de petrleo convencional y no convencional considerada de dimensiones semejantes, si no es que mayor, a la de Arabia Saudita . La OPEP es una coalicin que impacta da a da el mercado mundial de crudo. Por el control de sus integrantes sobre las grandes reservas mundiales de crudo convencional, las siete hermanas vieron fragilizar su integracin vertical, es decir, las actividades que van desde el pozo hasta los encadenamientos petroqumicos y la comercializacin de los productos: un asunto esencial para el xito comercial de las grandes petroleras.

La independencia energtica fue una bandera enarbolada desde los aos setenta del siglo XX por el aparato de seguridad nacional de EUA, junto a las grandes petroleras (big oil) de entonces, conocidas como las siete hermanas, muchas de ellas hoy fusionadas, Standard Oil (ahora Exxon-Mbil o -XOM-), Shell, British Petroleum (BP), Chevron-Texaco, Conoco-Phillips, etc.

Los hallazgos petroleros en Mxico y Canad (en tierra azteca se descubri el yacimiento super-gigante Cantarell, el tercero ms grande del mundo) coincidieron con el arribo de la reserva de petrleo convencional de EUA al techo de produccin (peak oil) en 1970, como lo anticip el gelogo Marion King Hubbert.[7] En 1956 Hubbert predijo, en medio del rechazo generalizado dentro y fuera de la industrial del gas y del petrleo, que la produccin petrolera de EUA llegara a su mximo a principios de los aos 1970. As ocurri. Para Estados Unidos arribar al peak oil y los reportes geolgicos sobre los hallazgos adems de concitar enorme inters -y codicia empresarial-, sobre sus dos vecinos inmediatos, fueron acontecimientos de enorme magnitud econmica y estratgica. EUA ya transitaba veloz a la categora de importador neto de petrleo y poco despus vino el embargo petrolero que le impuso la OPEP, como rplica a su apoyo a Israel durante la Guerra del Yom Kippur, en Octubre 1973.

Adems del desastre que fue para EUA el disparo en los precios (primer shock petrolero) por ser el principal consumidor de petrleo per cpida del mundo, aquello tambin fue un trauma estratgico. Aunque siempre dejando la puerta abierta para la intervencin unilateral en el Golfo Prsico, la ruta racional para enfrentar el predicamento alentada por el gobierno de James Carter (ahorro y conservacin energtica, mejoras en la tecnologa de la mquina de combustin interna, lmites a la velocidad en carreteras, estmulo a las fuentes de energa limpias y renovables, solar, viento, entre otras medidas) fue detenida en seco al arribar Reagan a la Casa Blanca y postergada desde entonces, a favor de salidas militares para apoderarse de las reservas de los otros -OPEP- utilizando la mano visible de los monopolios, el puo clandestino de la CIA y el puo visible del Pentgono, con un Ejrcito cuyo lema para los automovilistas de EUA ha sido: dont conserve. Well go out and get it for you -literal: no ahorre -gasolina-. Nosotros nos desplazamos y se la conseguimos.

Con la mira en los recursos naturales estratgicos no renovables de las Amricas, la Casa Blanca empez, como paso previo, impulsando el establecimiento de una suerte de mercado comn que integrara los recursos energticos de Mxico y Canad a EUA. Aos despus la independencia se formalizara en un mecanismo comercial y geopoltico de Amrica del Norte bajo diseo y gua de Washington, algo que, treinta aos despus, vuelven a enarbolar los cabildos del big oil y los promotores del gas y petrleo shale.

Ese diseo geoestratgico y empresarial fue elaborado en 1979 por la consultora Blyth Eastam & Dillon de Wall Street. En 1994 se formaliz en el Tratado de Libre Comercio de la Amrica del Norte (TLCAN). Posteriormente, en 2002, en una reorganizacin del Departamento de Defensa (DdD) durante el gobierno de Bush II, se incorpor a Mxico y Canad al permetro de seguridad de EUA por medio del Comando Norte (Northcom). El objetivo fue proyectar hacia Amrica Latina y el Caribe este esquema imperial conjuntando el rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), con el ya existente Comando Sur, con sus bases militares y la Cuarta Flota, y un programa de intervencin/ocupacin de guerra irregular, basado en el terrorismo de estado, ensayado en el Plan Colombia y posteriormente por medio de la Iniciativa Mrida en Mxico.

La nocin kissingeriana de usar al TLCAN como punta de lanza hacia Amrica Central, el Caribe y Amrica del Sur la sintetiz Alan Stoga de la consultora Kissinger Associates, representante de los mismos intereses empresariales, bancarios y de seguridad a los que Kissinger siempre sirvi, como consejero de seguridad nacional y Secretario de Estado: por razones comerciales y estratgicas (…) Es necesario empezar a explorar lo que significara un acuerdo de libre comercio hemisfrico. El eje clave es Mxico, Estados Unidos y Canad. Si este acuerdo trilateral de libre comercio se desarrolla, se empezaran a alentar relaciones comerciales que a la larga conducira a una zona comercial hemisfrica.[8] El rechazo en Mar del Plata, Argentina, al ALCA (2005), encabezado por Hugo Chvez, fue un paso histrico: libr a Sudamrica de los grandes desplomes en derechos humanos, soberana y economa que Mxico ha sufrido, por la torpe adhesin de Caldern a la guerra irregular del Pentgono (bajo fachada de guerra al narco) y por el enclaustramiento econmico/comercial con EUA.

“Peak Oil” de Hubbert

Consolidada la prognosis de Hubbert[9] en los hechos, a mediados de la dcada 1990 varios analistas aplicaron ese mtodo a la produccin mundial de crudo, estimando la Agencia Internacional de Energa (AIE) como fecha aproximada del peak oil mundial, entre 2004 y 2008. Como lo anticiparon C.B. Hatfield, R.A. Kerr, C.A. Campbell[10] y J. H. Laherrere,[11] el petrleo se coloc como ingrediente central en la agenda mundial porque haba llegado el fin del petrleo barato. En el horizonte ya se perfilaba el peak oil. Fatih Biro, primer economista y Director del departamento de Economa Global de la AIE, seal el ao 2006 como el inicio del peak oil, indicando una tasa de disminucin de la produccin mundial de 5.8% anual. Lo que entonces se detecta va en una direccin que tiende a pronunciarse. El banquero de energa Matthew Simmons adverta ya la declinacin de Arabia Saudita, primer productor mundial.[12] Con el declive en la produccin de Ghawar en mente (se trata del mayor yacimiento petrolero del mundo), Simmons comenta que sera necesario descubrir tres nuevas Arabia Saudita, slo para nivelar el declive.[13] Burgan, el segundo gran yacimiento mundial localizado en Kuwait, colaps en el 2005 y por esas fechas Cantarell de Mxico, el tercer yacimiento mundial cay 35%. En Rusia, segundo gran productor mundial, se percibe la declinacin, igual que en Nigeria. En el mundo son perceptibles sntomas de declinacin en la produccin, pero con el aumento de los precios, Caracas vio acrecentarse de manera significativa su reserva por su enorme y variada dotacin de petrleo,[14] sumado a que Chvez rechaz el mandato estadounidense de extraccin mxima.

Es claro, por otra parte, que la disminucin de la capacidad ociosa global de petrleo, entendida por la Administracin de Informacin de Energa del Departamento de Energa de EUA (AIE-DE) como el volumen de produccin de petrleo que puede ser llevado al mercado en un plazo de 30 das o menos y mantenerse ah al menos 90 das, ha sido una preocupacin central tanto en la induccin como en el freno a las operaciones militares. En los casos de Irak y Libia, se determinaron mrgenes aceptables de aumento en los precios para proceder con las operaciones de la guerra de agresin. A diferencia de la invasin y ocupacin contra Irak, que lleva 10 aos, en Libia la operacin fue ms en el tenor de blitzkrieg, al menos al nivel operativo. En 2012 la AIE-DE consider que de atacar el Pentgono a Irn aumentara seis veces la escasez entre oferta y demanda global sobre la base de las estimaciones de produccin y consumo en Febrero de ese ao: el uso global de combustible promedia 3 millones de barriles diarios (mbd) ms que la produccin si se excluye a Irn del clculo y 500 mil barriles ms si se le incluye.[15]

Luego del fallido intento de golpe de Estado contra Hugo Chvez en abril, 2002, el rgimen Bush-Cheney profundiz la lnea Reagan con la brutal petroguerra contra Irak.[16] La diplomacia de fuerza en pos del crudo sigui en el destrozo de Libia y en el acoso a Irn que se intensifica peligrosamente, como advirti Larry Wilkerson, ex Jefe del Staff del Secretario de Estado Collin Powell, al comentar las enmiendas de la Ley de Defensa Nacional que abren la va a otra guerra de agresin.[17] Wilkerson consider altamente significativo y preocupante la exclusin en la Ley de Defensa Nacional de un prrafo indicando que ninguna parte o seccin de esta Ley puede ser interpretada como autorizacin para una guerra contra Irn.[18]

La campaa del big oil por concesiones territoriales para la explotacin shale que se observa en varios pases de la regin (Argentina, Uruguay, Mxico) repleta de graves riesgos para la poblacin y el territorio, ocurre junto a crecientes presiones del Departamento de Defensa para que en Argentina, Uruguay, el aparato militar adopte su esquema de guerra irregular, bajo parmetros semejantes al Plan Colombia o la Iniciativa Mrida, cuyo ADN proviene de los programas de contrainsurgencia. Es decir, que se asuma un abandono de la funcin de defensa nacional a favor de funciones de seguridad interior. En la Dcima Conferencia de Ministros de Defensa de las Amricas, Washington dio a conocer su nueva Poltica de Defensa para el Hemisferio Occidental, en la que el Secretario de Defensa coment que EUA se propone completar el retiro de Afganistn e Irak. Pero, como comenta un analista argentino, la mala noticia es que pese a ello, en el hemisferio occidental procuraremos ser el socio predilecto en materia de seguridad, afianzando alianzas bilaterales y multilaterales, ya que ningn pas por s mismo puede hacer frente a los desafos multifacticos y solapados que presenta el siglo XXI. Este es el nuevo nombre de la doctrina de las nuevas amenazas que Washington impuls a comienzos del siglo, y que implica el empleo de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior. Las tres leyes argentinas que lo prohben, estn hoy bajo asedio estadounidense.[19]

El intento de imponer la guerra irregular para enfrentar un rubro de desafos multifacticos y solapados, se da en un contexto mundial caracterizado por una creciente multipolarizacin, que avanza veloz desde el fin de la expansin econmica de la Segunda Guerra Mundial junto a evidencias inequvocas de agotamiento de recursos naturales estratgicos convencionales, encabezados por gas y petrleo. La militarizacin de la poltica exterior de EUA y el regionalismo unilateral norteamericano es parte de sus respuestas ante el problema de los recursos, como se observa en Irak, Libia y en la vasta campaa de guerra psicolgica y poltico-militar desatada contra Irn. Las tres naciones victimizadas son integrantes de la OPEP, coalicin que controla el 70% de las reservas mundiales de petrleo. La unilateralidad de la diplomacia de fuerza de EUA, con sus los altos costos sociales y humanitarios, acrecienta la perceptible incapacidad objetiva de esa potencia para articular, con el consenso necesario, los pivotes para el manejo de la economa y la poltica internacional.[20]

Gas y petrleo shale: curalotodo

Por lo que no extraa que luego del colapso econmico-financiero de 2008 el tema de la independencia energtica de la Amrica del Norte reapareciera en la narrativa de bancos, firmas de inversin y del sector pblico de EUA, que promueve al shale como curalotodo, dentro y fuera de su jurisdiccin. Se le considera no slo el vehculo para un renacimiento industrial y la solucin del desempleo, sino tambin como motor hacia la transformacin de Amrica del Norte en un Oriente Medio como lo proclama Citigroup, la firma too big to fail duea de Bancomer que representa cerca de la mitad del sistema bancario mexicano.

Estos y otros milagros shale aduce Ed Crooks del FT, afectado por el tipo de fiebre que suele aquejar a analistas e inversionistas que operan bajo inercias del boom del gas shale o que se identifican con hedge funders de cara dura, detectados en Goldman Sachs, Morgan Stanley Smith Barney, Citigroup etc, cuando mal informan a su clientela para invertir en una direccin, mientras apuestan contra ella en tiempos de colapsos en los precios, o de burbujas especulativas a punto de reventar.[21] Crook, en una amalgama de verdades a medias exclama que en el curso de los dos ltimos aos (…) la industria del gas y petrleo ha despertado ante la explotacin de formaciones geolgicas (plays, en la jerga petrolera de EUA) que abundan en petrleo y gas, y en los lquidos del gas natural como el etano y el propano, que se usan para alimentar la industria de los petroqumicos. Firmas de vanguardia, incluyendo a Chesapeake Energy, Exxon Mobil y Hess- han invertido miles de millones de dlares adquiriendo derechos de perforacin sobre las tierras.[22]

El analista haca notar que ante la desaceleracin, la erosin de la preeminencia industrial y del desempleo que abaten a EUA luego del traumtico y crnico colapso de 2008, en las regiones donde se localizan formaciones geolgicas de inters, Texas y Dakota del Norte entre ellas, est emergiendo una revolucin industrial impulsada por el gas y petroleo shale. Todo una hazaa tecnolgica porque, dice Crooks, lo que era comercialmente imposible ahora est al alcance nuestro gracias a tcnicas que han sido perfeccionadas en la ltima dcada.[23] La lluvia de loas que han acompaado al boom en la produccin de estos fsiles no convencionales (artculos de peridico, en magazines, revistas especializadas, programas de radio, televisin y la red) devino en diluvio, cuyo impulso sale de las fronteras y arrastra en su retrica y desinformacin tanto a inversionistas extranjeros como, en ms de una ocasin, a polticos, acadmicos y gobiernos con lderes ansiosos de participar en el shale boom y en las ofertas de sus persuasivos cabilderos. La exuberancia de la burbuja shale recibe hoy estmulos de otras ramas, vinculadas a la energa y por tanto centrales al funcionamiento de la civilizacin como la conocemos. Ah estn, desde luego, las beneficiadas con la explotacin y abaratamiento del gas shale en EUA: adems de contemplar modificaciones para el uso de dicho gas shale en buena parte de su flota automovilstica, las gaseras aspiran a lograr grandes subsidios gubernamentales, mientras otras ramas de la economa se benefician del colapso del precio. Por ejemplo, los consumidores residenciales e industriales de electricidad y las firmas dedicadas a su generacin y, de manera particularmente intensa, la petroqumica.

La euforia del gas shale recuerda las pelculas de vaqueros heroicos mata-indios de Hollywood: el gerente general de Dow Chemical, la poderosa contratista militar y lder de la petroqumica, exhuda satisfaccin ante la gran hazaa de los hombres y la tecnologa que permite abrir la roca madre y sacar el gas shale, ah bajo resguardo de la roca por decenas o centenas de millones de aos: es una oportunidad fenomenal, un regalo (a EUA) de los emprendedores, los excavadores del gas y del petrleo.[24]

Yacimiento Vaca Muerta, Neuqun, Argentina

Del Bravo al Cabo de Hornos

Los cabildos y los mismos capitanes de la poderosa industria del gas y el petrleo de EUA muestran gran inters en Amrica Latina, desde la Cuenca de Burgos en el rido nor-oeste de Mxico hasta Vaca Muerta en Neuqun, Argentina. Los publicistas, polticos, empresarios y analistas de la academia promotores del shale que aparecen al sur del Rio Bravo se inclinan, al igual que sus contrapartes estadounidenses, por invisibilizar los devastadores impactos del fracking ya manifiestos en EUA luego de pocos aos de uso ms generalizado.[25] La experiencia de EUA muestra una avalancha de rechazo al fracking que crece sobre los daos al bienestar, la salud de cientos de comunidades rurales, indigenas, barriadas obreras, suburbanas y urbanas. Tambin con efectos devastadores sobre la flora y fauna, el agua y el medio ambiente local y global. Inevitablemente tratar de ocultar los costos del fracking result una tarea imposible[26] en lo interno, aunque la poblacin latinoamericana sobre la que se ciernen estos riesgos, permanece poco informada, con excepcin de comunidades argentinas que ya conocen un infierno que tiende a generalizarse.[27]

Las decenas de miles de pozos shale (fracks) estn por doquier en EUA, en zonas rurales, urbanas, suburbanas y exurbanas, o en las cercanas de las fuentes de agua de grandes corredores urbanos con gran poblacin, como el que se extiende de Boston a Washington DC (BosWash) que incluye adems, entre otras urbes a Nueva York, Filadelfia, Pittsburg y Baltimore; o el corredor urbano en California, que va de San Francisco a Los ngeles, asentado este ltimo en formaciones con tight oil (similar en calidad al aceite de lutitas de Chicontepec, Mxico). Los costos ocultos del fracking salen a la luz, y los derrames de contaminantes y vctimas se acumulan. Es una experiencia y un trauma de enorme dimensin, que es necesario que la poblacin latinoamericana analice y evite. Pretender invisibilizar los efectos del frackin sobre la salud, el medio ambiente local y global, y la contaminacin de recursos vitales como las aguas profundas y superficiales es como querer tapar el sol con un dedo. La movilizacin ciudadana en EUA no se hizo esperar. Tampoco la respuesta del big oil (ver adelante).

Yacimientos de gas shale en Estados Unidos

El desplome del shale

Junto a la protesta por las externalidades de la explotacin shale, aparecieron trabajos de investigacin que revelaban una sistemtica desinformacin bajo aliento del cabildo fsil, a base de sobreestimar las reservas registradas por parte las empresas y la inclusin de premisas en los modelos usados para determinar las curvas de declinacin, con mesetas de decenios de aos luego de un primer descenso, que contrastan con los registros de produccin con curvas de descenso exponencial. En medio de la induccin de escenarios econmicos optimistas, decenas de articulistas del ramo manifestaban un entusiasmo que en correos internos de las empresas y de la misma Administracin de Informacin de Energa del Departamento de Energa (EIA-DE, por sus siglas en ingls) calificaban en privado como exuberante, con la sospecha de su intencin para alentar ms inversin personal e institucional -fondos de pensin, etc-. Segua la celebracin del shale cuando el boom haba acabado, cuando el festn terminaba: ya la orquesta y las parejas haban empezado el abandono parcial del saln de fiestas. La prensa, del New York Times al Bloomberg, empezaban a revisar con ms detenimiento y seriedad la retrica, los tabes y los mitos de las grandes gaseras/petroleras y sus cabildos sobre la explotacin shale.

A fines de 2011 Crook, impertrrito ante el desplome del precio del gas natural en EUA, que lleg a su mximo histrico en 2005 y empez una curva de descenso empeorada por el desastre recesivo de 2008. Ajeno ante crecientes manifestaciones de escepticismo sobre la solidez geolgico/econmica y los costos a salud y medio ambiente de la fractura hidrulica, celebraba y alentaba desde el FT la inversin en no-convencionales. Meses antes el New York Times ya haba publicado trabajos de investigacin con testimonios y registros internos de la industria del gas y del petrleo, y de instancias oficiales, sobre los manejos opacos e incertidumbres en el negocio gas shale,[28] mientras la comunidad cientfica y acadmica acumulaba estudios y evidencia de las graves consecuencias a la salud y alto costo de las externalidades del fracking.[29]

En aos recientes el big oil al igual que las firmas de servicios petroleros -Halliburton (HA), Baker & Hughes, Schlumberger (SLB) y Weatherford-, han hecho cuantiosas inversiones en tierras, adquisiciones de empresas vinculadas a la explotacin de gas y petrleo shale en EUA y formalizado enormes contratos para la compra de equipos. Las prdidas son considerables. HA y SLB, grandes consumidores de equipos y herramientas, y proveedores de servicios para la fractura hidrulica, registraron prdidas por mil millones de dlares (mmd) en el cuarto semestre de 2012, al hundirse las ganancias de la perforacin fracking, segn inform David Wethe de Bloomberg y la firma PacWest de Houston, que calcul una cada en los precios del fracking del 14% en 2012 y del 8% en 2013. En materia de equipo HA formaliz pedidos por $10 mil millones de dlares, excediendo 30% la demanda. Hizo pedidos por 15.6 millones de caballos de fuerza (HP) y la demanda fue de 12 millones.[30] De aqu que aumente ms el inters en la apertura y concesiones que se les ofrece en Mxico, Argentina y Uruguay?. No slo estn interesadas, sino que les urge porque hicieron una apuesta riesgosa. Todo boom (auge) tiene su bust (cada) y el shale no es la excepcin. Es una situacin en que firmas tipo Exxon-Mbil recurren a la persuasin de sus cabildos, para agilizar la toma de decisiones a su favor.

 

El colapso del precio del gas, que hasta principios de Enero 2013 haba cado 85 por ciento de la cima del 2005, afecta a firmas con capacidad suficiente para enfrentar los costos de la apuesta, como ExxonMbil o BHP Billiton, pero decenas de firmas pequeas y medianas tendran enorme dificultad en evadir la ruina.[31] Rex Tillerson, el gerente de Exxon-Mbil (XOM) describi este predicamento al Foreign Relations Council, el cabildo de cabildos del alto capital en EUA. Lo hizo de manera grfica: hoy todos estamos perdiendo hasta la camisa. No ganamos dinero. Las cuentas estn en rojo.[32] El reconocimiento de los psimos resultados de las cuantiosas inversiones hechas en la explotacin del gas shale, fue un balde de agua para la exuberante retrica a favor de los fsiles no-convencionales de las grandes firmas encabezadas por XOM, principal productora de gas natural de EUA tras comprar la gasera XTO en 2010.[33] Tillerson mencion la seguridad energtica de EUA y mostr esperanza por una reforma (lase desnacionalizacin energtica) en Mxico. Poco despus y en lnea con XOM, los diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder en Mxico, con Enrique Pea Nieto en funciones de presidente, avisaron durante la campaa electoral que se les instruy dar prioridad a la privatizacin del gas shale, una encomienda que ya es parte de la Estrategia Nacional de Energa presentada por el Ejecutivo al Senado mexicano.[34]

El desplome del precio del gas natural (en el mercado de futuros se estimaba que en abril, 2013, se colocara en US$3.46 mmbtu -milln de unidades trmicas britnicas-) motiv los dichos de Tillerson, a los que se agregan devastadores hallazgos tcnicos derivados del escrutinio de registros de la produccin diaria de pozos localizados en las formaciones geolgicas[35] (llamadas plays o cuencas) con mayor historial. Adems el New York Times public reveladores documentos, correos y opiniones de altos cargos y tcnicos del sector pblico y privado que refuerzan esos estudios, ya que tambin cuestionan las bases geolgicas y econmicas esgrimidas por el big oil para alentar la euforia y especulacin del negocio shale.

Pero el desplome del gas no amain el inters en los no-convencionales. Ahora el nfasis es en el tight oil (petrleo y gas hmedo no convencional) plantendose que en 10 aos, o mximo 20, EUA ser una potencia petrolera ms que autosuficiente, con capacidad exportadora. Es que el entusiasmo y desenfreno son crnicos en el mundo de la especulacin, sea con tecnolgicos, hipotecas txicas securitizadas o con las commodities. A eso juegan las Goldman Sachs, Citigroup, Barclays o Morgan Stanley en la economa casino de este mundo. No es novedad.

Los trucos del negocio shale

Iguales o incluso mayores elogios al gas shale emiten los altos cargos pblicos de EUA donde la desinformacin juega un papel central. Muchos de los desfiguros de las empresas han sido avalados por contratistas de la IEA-DE con vnculos con el big oil. En el caso del sector pblico de EUA, el shale se presenta como ingrediente bsico al ser agregado al arsenal de la retrica, de la geopoltica (en especial la relacionada con los vastos recursos naturales existentes en Amrica Latina) y en general, al de la seguridad nacional tanto ante escenarios blicos como civiles. Se usa la exageracin deliberada de la retrica empresarial sobre el gas shale para efectos poltico-electorales cortoplacistas ante problemas graves como el desempleo crnico y de largo plazo. En el discurso de senadores, diputados, secretarios y ex-secretarios de Estado, demcratas y republicanos, el shale encarna la promesa de un renacimiento industrial. Esa es una percepcin compartida por la Casa Blanca y en especial por el Departamento de Defensa (DoD), principal consumidor de combustibles fsiles de EUA y del mundo, segn informa el Defense Energy Support Center (DESC).[36] Se indica que, por ejemplo, en 2004 el consumo militar de petrleo (gasolinas, turbosina, aceites) fue de 144 millones de barriles, es decir, 395 mil barriles diarios (40 millones ms que el promedio en tiempos de paz). El involucramiento de empresas como Kellog Brown and Root, ex-subsidiaria de Halliburton, en contratos para el abastecimiento de combustibles durante la petroguerra desatada por Washington contra Irak so pretexto del 11/09/2001, mostr al pblico el tipo de abusos con los recursos pblicos que caracterizan a estas relaciones clientelares.[37] El vnculo histrico entre la industria del gas y del petrleo con el expansivo aparato militar de EUA amerita especial atencin dados los llamados de voceros de las firmas dedicadas a la explotacin de fsiles no-convencionales para el uso de programas militares, ante la creciente ola anti-frack que se ha observado en EUA en los ltimos ocho aos, como respuestas comunales, municipales y estatales, ante los destrozos ocasionados por la fractura hidrulica (ver adelante).

La oficina encargada del abastecimiento de combustible para el Departamento de Defensa -Dod-, plantea que como el consumo de petrleo representa la ms alta prioridad de todos sus usos, por muchos y muchos aos no existirn lmites fundamentales al suministro de combustible para el DoD.[38] En esta esfera, donde los aportes del cabildo fsil son cruciales para las campaas de diputados, senadores o aspirantes a la Casa Blanca, la retrica del shale adquiere un paroxismo sorprendente. En efecto, la promocin del fracking se acompaa con Bancos/firmas de inversin too big to fail, entre ellos Citigroup (dueo de Banamex en Mxico y uno de los principales tenedores de grandes bloques accionarios de XOM) junto a Barclays, el Fondo de Jubilados Universitarios, entre otros. Adems de los miles de cabilderos que a diario visitan las oficinas del Congreso, estn presentes institutos de investigacin (think tanks) a la par de los grandes cabildos de la industria y entes como la Kennedy School en Harvard, el poderoso American Petroleum Institute (API) y el American Legislative Exchange Council (ALEC) que alienta la interrelacin/fusin de polticos y grandes corporaciones petroleras, siempre generosas en lo referido a financiar campaas electorales de senadores y diputados.

En el Washington oficial el shale, adems de ser la ruta para la independencia energtica lo es para la seguridad militar, y por obra y gracia de los cabilderos es tambin la panacea ecolgica ante el calentamiento global. El shale gas se presenta como energa limpia. Obama repite el mantra que dice que es un enlace, hacia fuentes energticas renovables. En el informe al Congreso del 25 de enero 2012 asegur, categrico, que la tecnologa (fracking) nos proporciona 100 aos de suministro de gas natural.[39]

Eso dijo el presidente al abrazar la revolucin del gas ante el pblico y el Congreso. Es probable que sus asesores se abstuvieron de advertirlo sobre lo fallido del planteo en lo cientfico (calentamiento global), geolgico y econmico, lo cual llama la atencin porque cinco meses antes del Informe a la Nacin de enero 2012 gelogos y analistas del mercado mostraban que a pesar del sorprendente aumento en la produccin diaria de gas (que pas de menos de 1 mil millones de pies cbicos -mmpc- en 2003 cuando se empez a utilizar el fracking, a 20mmdpc en 2008, cuando el boom estaba en la cima) todava no est claro que estas formaciones geolgicas tengan valor comercial a los precios actuales, por los altos costos de capital requeridos para la adquisicin de tierras y realizar el ciclo completo de perforaciones; y porque las reservas y los factores econmicos cruciales dependen de clculos sobre niveles de recuperacin ltima en modelos que asumen (y predicen) que las tasas de declinacin se mantendrn en niveles comercialmente adecuados lo que contrasta con la dura realidad que emana del estudio sistemtico, por primera vez, los registros de produccin diaria de miles de pozos. Los especialistas llamaban a una cautela desatendida por quienes escuchan con ms atencin -o inters- a los empresarios y sus cabilderos, propagandistas y gelogos del negocio shale, algunos de ellos bajo contrato con la AIE del Departamento de Energa, cuya informacin y mapas son utilizados al Sur del Bravo.

Pero estudios independientes de las cuencas shale, por ejemplo de los analistas Arthur Berman y Lynn Pittinger indican que debido a que la historia de produccin de estas formaciones es de pocos aos, este modelo no ha mostrado ser correcto y puede ser demasiado optimista.[40] El anlisis detallado de los perfiles de declinacin, tanto de pozos individuales como de grupos de fracks localizados en tres de las principales formaciones geolgicas: Barnett, Fayetteville y Haynessville, que cuentan con el mayor historial de produccin disponible en EUA y por tanto ofrecen ms confianza en la determinacin de las tendencias reales, que otras formaciones ms recientes, indican que la industria infl las reservas al menos al 100 por ciento.[41]

Los autores reconocen que toda formacin geolgica es nica, pero plantean que hasta que no se disponga de registros con historiales ms amplios, la cautela aconseja asumir que las formaciones con registros de produccin ms recientes seguirn una pauta similar a las que cuentan con ms antecedentes en los registros de produccin. Lo que lleva a Berman y Pittinger a plantear que ya se cuenta con informacin ms que suficiente de las formaciones Barnett y Fayeteville para afirmar que la metodologa usada hasta ahora sobreestima considerablemente las reservas recuperables.[42]

Del escrutinio que hicieron de los registros de produccin de la formacin Haynesville result que la produccin efectiva no alcanza los niveles tan proclamados por las empresas y celebrados por sus secuaces en los medios. En efecto, concluyen, es difcil entender cmo las compaas justifican el despliegue de 125 estructuras de perforacin, en una formacin geolgica que no ha demostrado hasta ahora viabilidad comercial segn las proyecciones presentes, hasta que los precios del gas excedan los US$8.68 por mmbtu.[43]

En documentos, entrevistas y emails recabados por Ian Urbina del New York Times[44] se muestra que lo que ms interesa y atrae a los inversionistas es el ingreso de ms reservas a sus activos. En este sentido, va el inters del big oil en Neuquen, Argentina y en concesiones uruguayas. Tambin el inters de Rex Tillerson de Exxon, en el gas y aceite shale de Mxico y su anuncio ante el Council on Foreign Relations de que, prdidas aparte, XOM seguir perforando. Es por las exigencias legales: para incorporar reservas a los activos de cualquier empresa que cotice en bolsa, los pozos deben estar activos mostrando viabilidad comercial. El asunto no ha dejado de llamar la atencin de la cpula administradora y tcnica de las empresas, que a lo largo del boom y luego bust del gas shale, evidenciaron su escepticismo sobre las exageradas expectativas de las gaseras advirtiendo que de manera intencional y an criminal, (las empresas) inflan la productividad de sus pozos y las dimensiones de sus reservas.[45]

Como los diseos shale al sur del Bravo usan mapas y clculos de la AIE del Departamento de Energa, hechos por contratistas vinculados al big oil, vale recordar[46] que abundan documentos y correos de altos cargos y tcnicos de AIE escpticos sobre la industria shale. Les huele a Enron y a fraude Ponzi, por decir lo menos. Pero el asunto va ms all en profundidad y efectos, que las manipulaciones de tecnolgicos o de txicos inmobilidarios securitizados. Se afecta de manera directa y profunda a los fundamentos mismos de la vida y salud humana y animal, del medio ambiente global. Se juega con los lmites atmosfricos y pasa al punto de no-regreso en el calentamiento global.

Como se indic, la fracturacin hidrulica es una tcnica devastadora en la que, en cada pozo, han de vertirse decenas de millones de litros de agua y enorme variedad de de sustancias y qumicos txicos. No extraa el aumento registrado de resistencias al fracking.

Pero simultneamente en documentos internos, correos electrnicos y entrevistas annimas, altos ejecutivos de firmas de energa, abogados corporativos, gelogos de la industria y del sector pblico y analistas de mercado que han solicitado el anonimaton, han advertido de La intencionada exageracin para plasmar en la opinin pblica una imagen positiva del fracking. Difcil de olvidar, campaa que se da en medio de un vaco informativo no slo sobre las caractersticas, exigencias hdricas e impactos sobre los acuferos y ros, la salud y el medio ambiente sino tambin, de lo que en criterio de quienes estn vinculados a esta industria es una clara e ilegal desinformacin al pblico, dentro y fuera de EUA, emanada de las altas esferas de la finanza y la especulacin.

El inters en los fsiles no-convencionales se extiende por las Amricas, de la Cuenca de Burgos en el noroeste de Mxico, a Vaca Muerta, en Neuqun, Argentina. En el mundo, EUA y al sur del Bravo, la promocin del negocio con fsiles genera inmensas ganancias que se perciben en los informes anuales de los grandes monopolios. En paralelo, se desarrolla una extensa e intensa socializacin de los costos, por la naturaleza inherente al fracking y al manejo oficial en que se utilizan los instrumentos de influencia disponibles (del cabildo fsil fluye dinero a raudales), econmico-financieros, propagandsticos y de seguridad en un contexto de guerra de clase, en centro y periferia, y de acentuada explotacin imperialista.

 


NOTAS

El autor agradece la invitacin del Centro Internacional de Informacin Estratgica y Prospectiva (CIIEP) para presentar este trabajo en el Seminario Internacional “Nuestra Amrica y Estados Unidos: Desafos del siglo XXI”, organizado por el Instituto de Estudios de Amrica (ASINS), Instituto de Ciencias Internacionales de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central de Ecuador y la Casa Amrica Latina (HOLA). Quito, Repblica del Ecuador, el 30 y 31 de enero del ao 2013.

[2] Los combustibles fsiles convencionales son los yacimientos y estratos de alta calidad, fcil acceso y bajo precio. El gas natural normalmente est atrapado en bolsas de roca porosa (como una esponja) a mucha presin, las cuales basta perforar hasta llegar a la bolsa, cuando la bolsa se pincha el gas fluye hacia arriba por la diferencia de presin. Este gas… es relativamente fcil de extraer, basta con perforar hasta la profundidad de la bolsa, que suele estar a unos pocos cientos de metros bajo tierra. Es el gas conocido como convencional Los no-convencionales se refiere a los de menos calidad, mayor dificultad requiriendo mayor inversin en dinero, energa y otros procedimientos. Por ejemplo, los depsitos en aguas profundas, bajo el hielo o el petrleo que se deriva del tratamiento de arenas bituminosas (en Alberta, Canad), el gas de lutitas o el petrleo shale (tight oil). Los gases no convencionales, se caracterizan por estar en rocas de baja porosidad y baja permeabilidad, lo que hace que estn en mucha menos concentracin y se hagan ms difcil de extraer. Estos gases no convencionales los hay de varios tipos. El gas de pizarra o gas de esquistos (shale gas en ingls)… se encuentra atrapado en estratos o capas de pizarra a mucha profundidad (desde los 400 a los 5000 metros). Dado que la pizarra tiene una permeabilidad muy baja, el gas est distribuido en pequeos poros o burbujas, muchas veces microscpicas, no conectadas entre s, lo que hace necesario romper las capas de pizarra para conseguir reunir el gas y que fluya hacia la superficie para ser recogido. Algo similar ocurre con el petrleo o aceite no convencional conocido como shale y tight oil, cuya explotacin tambin se distribuye en pequeos poros o burbujas distribuidas en reas amplias. Su explotacin requiere menos presin que la del gas seco. Fuente: http://fracturahidraulicano.info/gas-fracking.html

[3] Ed Crooks, US shale gas bonanza: New wells to draw on, Financial Times, Oct 5, 2011 (FT.com).

[4] La fractura hidrulica consiste en hacer una perforacin vertical hasta la capa de pizarra. A esta perforacin se le pone un tubo de acero, con un recubrimiento de cemento para proteger los acuferos de los aditivos qumicos que posteriormente se aaden. Una vez se llega a la pizarra se vuelve la perforacin horizontal, a travs de la capa de pizarra. Esta perforacin horizontal tiene una media de un kilmetro y medio de longitud, aunque puede llegar hasta los 3 kms. Una vez en la capa de pizarra se utilizan explosivos para provocar pequeas fracturas. Realizadas estas fracturas se inyectan, por etapas, miles de toneladas de agua a muy alta presin, mezclados con arena y aditivos qumicos. Esta agua a presin fractura la roca liberando el gas que luego, junto con el agua, el arena y los aditivos retorna a la superficie (retorna entre un 15 y un 80% del fluido altamente txico inyectado). El pozo se va fracturando entre 8 y 12 etapas, con lo cual el conducto sufre unos cambios de presin muy grandes con el consiguiente peligro de quiebra del revestimiento de cemento. Entre los aditivos qumicos utilizados se encuentran benzenos, xilenos, cianuros, hasta llegar a unas 519 sustancias qumicas entre las que se encuentran elementos cancergenos y mutagnicos (ver adelante). El fluido de retorno tambin trae a la superficie otras sustancias que pueden contener estas capas de pizarra. Es muy comn que estas rocas contengan metales pesados (mercurio, plomo), as como radn, radio o uranio, ambos elementos radiactivos que llegan a la superficie cuando previamente no estaban all. Fracturacinhidrulicano op cit.

[5] Ibid.

[6] John Saxe Fernndez Dependencia Estratgica: una aproximacin histrico-conceptual UNAM 2009:

http://conceptos.sociales.unam.mx/conceptos_final/422trabajo.pdf?PHPSESSID=ffc42510e755335c76404a255913b8ab

[7] Kenneth S. Deffeyes, Hubberts Peak: The Impending Oil Shortage, Princeton, Princeton University Press, 2001.

[8] Citado en John Saxe-Fernndez, Amrica Latina Reserva Estratgica de EUA? 06/06/09 disponible en http://www.pvp.org.uy/?p=699

[9] M. K. Hubbert, Nuclear Energy and the Fossil Fuels, American Petroleum Institute Drilling and Production Practice, Proceedings of Spring Meeting, San Antonio Texas, 1956, pp7-25- Ver Deffeues op cit pp 1-13.

[10] C. B. Hatfield, Oil Back on the Global Agenda, Nature 387:121, 1997 ; R. A. Kerr, The Next Oil Crisis Looms Large -and perhaps Close- Science 281:1128-31 1998.

[11] C.A. Campbell y J.H. Laherre The End of Cheap Oil, Scientific American, March 1998 pp 78-83. Reflexinese:http://dieoff.org/page140.htm

[12] Matthew Simmons Twilight in the Desert: The Coming Saudi Oil Shock and the World Economy New York, John Wiley & Sons, 2005.

[13] Simmons, op. Cit. p 27.

[14] La cesta venezolana cubre desde el Anaco Wax API:40.5 0.24 al Boscan API: 10.1 5.50.

[15] http://www.eia.gov/todayinenergy/detail.cfm?id=6410

[16] Gregg Muttit en Fuel and Fire, Londres, Bodley Head, 2011, discute ms de mil minutas de las reuniones secretas entre el gabinete de Tony Blair, British Petroleum, Shell y British Gas. Se trata de ms de mil documentos obtenidos por medio de la ley de libertad de informacin en los que es explcito el papel central del petrleo en la brutal guerra de agresin y posterior genocidio desatado contra el pueblo iraqu en marzo de 2003.

[17] Ver entrevista de Wilkerson a Real News

http://therealnews.com/t2/index.php?option=com_content&task=view&id=31&Itemid=74&jumival=9236

[18] Wilkerson, entrevista, Ibid.

[19]Horacio Verbitsky, Los Nuevos Desafos Pgina 12, 8/X/2012: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-205135-2012-10-08.html

[20] Ver John Saxe-Fernndez, Petrleo y Estrategia, Mxico, Siglo XXI, 1980; Arturo Guilln La Declinacin de la Hegemona estadounidense en Mito y Realidad de la Globalizacin Neoliberal, Mxico, Porra/UAM, 2007 pp 145-172.

[21] Este tipo de figuras retricas, exageradas, intentan plasmar en el auditorio una idea o imagen difcil de olvidar.

[22] Ed Crooks, US shale gas bonanza: New wells to draw on, Financial Times, Oct 5, 2011 (FT.com).

[23] Ed Crooks op. cit. pg.2.

[24] Entre otros recursos extrados del gas natural est, por ejemplo el etileno, fundamento de la industria de los plsticos. En los medios de EUA no se dedican espacios para que el pblico visibilice lo que ocurre en regiones clave, como Dakota del Norte donde, igual que en el resto de la Unin, se cierran pozos y se abandonan a cielo abierto enormes estanques repletos de toneladas de muy peligrosas mezclas frack. No se cierran todos los pozos. En Dakota del Norte las empresas enfatizan la explotacin del tight oil y el gas hmedo. Los precios del aceite shale son altos.

[25] Para una versin light del Shale, acoplada a la geopoltica de la Amrica del Norte, ver Olga Pellicer, La Perspectiva Energtica, Proceso, 10/III/2013 p 42-43. Pellicer celebra el shale y su innovadora tecnologa. Exxon-Mbil tambin celebra esa tecnologa sin mencionar la palabra fracking o la fractura hidrulica. Exxon lo hace en un flamante anuncio en p. 21 de la misma revista en el que la empresa, que encabeza la produccin de gas shale en EUA profetiza un futuro repleto de combustibles fsiles sin mencionar el clima global extremoso que ayudar a desatar. Dice Exxon-Mbil que El futuro energtico mundial depende de las inversiones del da de hoy. Se espera que la demanda energtica mundial crezca alrededor del 35% entre los aos 2010 y 2040. Por ello, es crucial invertir hoy para desarrollar nuevos recursos energticos…Exxon-Mbil enfrentando el gran desafo energtico mundial.

[26] Anlisis documentales de alto valor han sido ofrecidos, entre otros periodistas de investigacin por Ian Urbina. Entre otros consultar Ian Urbina y Jo Craven McGinty, Learning Too Late of the Perils in Gas Well Leases, New York Times, December 1, 2011.

[27] http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Ru9-pQVfGKo

[28] Ian Urbina, Insiders Sound an Alarm Amid a Natural Gas Rush, New York Times, June 25, 2011; Ian Urbina, Behind Veneer, Doubt on Future of Natural Gas, New York Times, June 26, 2011; Clifford Krauss and Eric Lipton After the Boom in Natural Gas, New York Times, October 20, 2012.

[29] Que se analizarn adelante.

[30] David Wethe, Bloomberg.com 5 de Octubre, 2012.

[31]Gregory Meyer and Guy Chazan, US natural gas prices fall to decade low, FT/updated January 19, 2012.

[32] Wall Street Journal (27/VI/12).

[33] Ibid.

[34] La Jornada,1/III/2013 p.18:

http://www.jornada.unam.mx/2013/03/01/politica/018n1pol

[35] Llamadas play en la jerga petrolera de EUA. En espaol seran cuencas.

[36] US Defense Energy Support Center Fact Book 2004.

[37] Me he referido a este asunto en Terror e Imperio, Mxico, Debate, 2006. Ms detalles en

http://www.contractormisconduct.org/index.cfm/1,73,221,html?ContractorID=29&ranking=10

[38] Report from Office of Under Secretary of Defense.

[39] Para la exaltacin del gas natural en la transicin energtica planteada por Barack Obama, (quien no menciona que en EUA la disponibilidad de gas natural es precaria y en realidad usa ese trmino para referirse a lo que la industria conoce como gas no-convencional (shale, esquisto etc). consultar Remarks by the President in State of the Union Address, United States Capitol. Washington, D.C. Enero 25, 2012. Disponible colocando cursor aqu: http://www.whitehouse.gov/photos-and-video/video/2012/01/25/2012-state-union-address-enhanced-version#transcript y moviendo la gua de tiempo al minuto 27 con.22 segundos. La transcripcin es reveladora. Utiliza el trmino natural gas para referirse al shale gas. Pero en un apartado deja claro que conoce la diferencia y hable de que en terrenos pblicos el gobierno exigir a las empresas identificar los componentes de las sustancias usadas para obtener el gas. Obama dijo: And nowhere is the promise of innovation greater than in American-made energy. Over the last three years, weve opened millions of new acres for oil and gas exploration, and tonight, Im directing my administration to open more than 75 percent of our potential offshore oil and gas resources. (Applause.) Right now — right now — American oil production is the highest that its been in eight years. Thats right — eight years. Not only that — last year, we relied less on foreign oil than in any of the past 16 years. (Applause.) But with only 2 percent of the worlds oil reserves, oil isnt enough. This country needs an all-out, all-of-the-above strategy that develops every available source of American energy. (Applause.) A strategy thats cleaner, cheaper, and full of new jobs.We have a supply of natural gas that can last America nearly 100 years. (Applause.) And my administration will take every possible action to safely develop this energy. Experts believe this will support more than 600,000 jobs by the end of the decade. And Im requiring all companies that drill for gas on public lands to disclose the chemicals they use. (Applause.) Because America will develop this resource without putting the health and safety of our citizens at risk.The development of natural gas will create jobs and power trucks and factories that are cleaner and cheaper, proving that we dont have to choose between our environment and our economy. (Applause.) And by the way, it was public research dollars, over the course of 30 years, that helped develop the technologies to extract all this natural gas out of shale rock - reminding us that government support is critical in helping businesses get new energy ideas off the ground. (Applause)Now, whats true for natural gas is just as true for clean energy. In three years, our partnership with the private sector has already positioned America to be the worlds leading manufacturer of high-tech batteries. Because of federal investments, renewable energy use has nearly doubled, and thousands of Americans have jobs because of it.When Bryan Ritterby was laid off from his job making furniture, he said he worried that at 55, no one would give him a second chance.But he found work at Energetx, a wind turbine manufacturer in Michigan. Before the recession, the factory only made luxury yachts. Today, its hiring workers like Bryan, who said, Im proud to be working in the industry of the future.Our experience with shale gas, our experience with natural gas, shows us that the payoffs on these public investments dont always come right away. Some technologies dont pan out; some companies fail. But I will not walk away from the promise of clean energy. I will not walk away from workers like Bryan. (Applause.) I will not cede the wind or solar or I will not cede the wind or solar or battery industry to China or Germany because we refuse to make the same commitment here. Weve subsidized oil companies for a century. Thats long enough. (Applause.) Its time to end the taxpayer giveaways to an industry that rarely has been more profitable, and double-down on a clean energy industry that never has been more promising. Pass clean energy tax credits. Create these jobs. (Applause.) Battery industry to China or Germany because we refuse to make the same commitment here. Weve subsidized oil companies for a century. Thats long enough. (Applause.) Its time to end the taxpayer giveaways to an industry that rarely has been more profitable, and double-down on a clean energy industry that never has been more promising. Pass clean energy tax credits. Create these jobs. (Applause.) We can also spur energy innovation with new incentives. The differences in this chamber may be too deep right now to pass a comprehensive plan to fight climate change. But theres no reason why Congress shouldnt at least set a clean energy standard that creates a market for innovation.

[40] Arthur E. Berman y Lynn F. Pittinger, US Shale Gass: Less Abundance, Higher Cost The Oil Drum, August 5, 2011 www.theoildrum.com/node/8212

[41] Berman y Pittinger, op cit p.1 El nfasis es mo.

[42] Ibid.

[43] Ibid,p.2 El viernes 1 de marzo, 2013 el precio de los futuros del gas natural (para abril 2013) era de 3.456 por mmbtu: milln de unidades trmicas britnicas).

[44] New York Times, 25/VI/2011).

[45] Ver Ian Urbina, NYT, 25/VI/2011.

[46] Ver Ian Urbina (New York Times 27/VI/11 Drilling Down Series).

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