Quieren desbolivarianizar Venezuela

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chavez saluda

@estechefernando

Por Fernando Esteche, para PIA.- Sern diversas las conclusiones a las que distintos analistas podrn llegar respecto de la definicin de la maniobra norteamericana en Venezuela. “Desbolivarianizar” parece ser la tctica del imperialismo en el pas latinoamericano.

A simple vista y teniendo en cuenta los antecedentes de sabotaje y agresin que la propia embajada norteamericana en Caracas condujo, es lgico que las conclusiones respecto del injerencismo vayan desde la intencin permanente de la destitucin, el aliento de la guerra de calles, la invasin auxiliadora al estilo Siria o Libia, o la formulacin oficial de golpe de estado continuado.

Vale la pena, a riesgo de redundar, enumerar lo ms destacado del plan continuado de desestabilizacin. El 11 de abril de 2002 fue el acontecimiento que lleg al paroxismo con el golpe de estado y el secuestro del Comandante Chvez. Numerosos intentos de magnicidios desbaratados, el lock out patronal y el llamado paro petrolero con prdidas mayores a los 20 mil millones de dlares. Para el 2004 combinadas con una operacin de guerra de cuarta generacin aparecern las guarimbas mesocrticas y oligarcas. Y finalmente la articulacin de la oposicin poltica de derecha proimperialista encolumnada tras el empresario Henrique Capriles Radonski a la orden de la embajada norteamericana, financiada por la misma.

Lo que para muchos fue un magnicidio,[1] la desaparicin fsica del Comandante Hugo Chvez Fras abri en la regin y en el pas un impasse de incertidumbre ofreciendo por un lado debilidades que los pueblos an padecemos pero por otro evidenciando fortalezas construidas como es la adhesin leal del pueblo bolivariano al proceso y a su sucesor Nicols Maduro Moros.

La primera maniobra de la nueva etapa consisti en el desconocimiento de los resultados electorales del 14 de abril del 2013 para horadar desde el cuestionamiento la legalidad y legitimidad del nuevo gobierno. Claro que result una operacin de bajo impacto puesto que fueron miles los veedores internacionales que aseguraron la transparencia del acto electoral y del escrutinio, entre los que se destacaba al mismsimo ex presidente norteamericano Jimmy Carter. No obstante obviamente lo que se persegua con semejante actitud no era tanto la impugnacin en s del acto sino construir antecedentes de deslegitimidad, y en eso, con la corporacin meditica operando, construyen grandes logros y ventajas. Capriles Radonski y otros actores menores alentaron a sus seguidores a acometer actos de violencia que terminaron en asesinatos selectivos de militantes chavistas en las calles, ms de una docena de patriotas venezolanos fueron emboscados y asesinados por el caprilismo. Ms de ochenta personas resultaron gravemente heridas, se incendiaron locales partidarios del PSUV, automviles, centros mdicos de la Misin cubana Barrios Adentro y locales de la empresa estatal CANTV. Todo para montar un paisaje social de violencia, de desgobierno y de sensacin de guerra civil donde a la sazn fue el pueblo venezolano su gobierno y sus bienes las nicas vctimas.

Con el sabotaje y la construccin de un clima de caos se puso en marcha el plan conocido como La Salida. Ya hemos sealado los asesinatos, emboscadas, atentados contra la propiedad del Estado y del partido oficialista y una permanente operacin de prensa que en el exterior pretenda mostrar un clima de guerra civil, que no fue otra cosa que el ataque sistemtico de mercenarios colombianos (antiguos paras) y reaccionarios venezolanos asesorados por expertos de la CIA en montajes de situaciones, con la experiencia reciente acumulada en Medio Oriente.

leopoldo lopezLa Salida fue el plan que el mismsimo Leopoldo Lpez, alcalde opositor de Caracas, perge y comand cuando el 12 de febrero de 2014 llama en un incendiario discurso a tomar las calles desatando un proceso de agresin sobre el pueblo bolivariano y su gobierno que dej un saldo trgico de 43 muertos, 878 heridos y daos superiores a los diez mil millones de dlares. Las guarimbas militarizadas de Caracas y de las otras 17 alcaldas opositoras venezolanas,[2] adems de la emboscadas a motorizados (motociclistas identificados con el chavismo) combinado al accionar de los paras colombianos y francotiradores no pueden sino advertirse como un plan criminal fascista que nada tiene de distancia con los montajes de Dera y Latakia con los que el imperialismo promovi y desat una guerra en Siria.

La operacin pudo ser no slo desmontada sino evidenciada llevando a algunos de sus principales autores a la crcel. La prisin de estos golpistas criminales provoc un efecto colateral eventual que es implantar la idea de persecuciones polticas a los opositores. Lo que invisibilizarn las grandes cadenas noticiosas es el carcter criminal de esos dirigentes polticos opositores.

Para febrero de 2015 la inteligencia venezolana denuncia lo que se llam el Plan Jeric que consista, entre otros objetivos, en el bombardeo areo del palacio de Miraflores (sede gubernamental) con el consecuente asesinato del Presidente Maduro y la destitucin del gobierno. El Teniente Jos Arzich Zapata result ser el enlace de un pequeo sector de la Fuerza Area venezolana con la embajada norteamericana. El General de Brigada de la Aviacin, Oswaldo Hernndez Snchez, revel que los bombardeos contra la patria venezolana fueron planificados por el diputado de la Asamblea Nacional por la alianza proimperialista Primero Justicia, Julio Borges.

El sabotaje econmico provoca escases de bienes esenciales de consumo masivo. Las grandes corporaciones transnacionales no slo reducen la produccin sino que entorpecen la distribucin, esto sumado a que las formas de resolucin que encuentra el estado para suplir estas situaciones y garantizar el abastecimiento, estn atravesadas muchas veces por impericia cuando no contaminadas por elementos de corrupcin que terminan potenciando el efecto del sabotaje.

An estn ingresando a las arcas oficiales los dlares de la venta de petrleo de cuando el barril estaba al doble de precio que ahora. Esta baja estrepitosa -y provocada- del precio del barril objetivamente achicar la capacidad econmica venezolana.

Cabe destacar como contracara de todo lo planteado una sola cifra que es la que mantiene el otro platillo de la balanza volcado en la adhesin popular al gobierno, y es que el 64 % del presupuesto nacional desde hace 16 aos de gobierno bolivariano, viene asignndose a las reas sociales y polticas pblicas que tiene a los sectores populares como principales beneficiarios.

Ahora bien, es la destitucin simplemente lo que persigue el imperialismo en Venezuela? Es la intervencin directa el horizonte de mediano plazo que registran algunos papers de la geopoltica imperial?

Cuando invadan Libia, Chvez advirti primero que nadie, incluso que el propio Gadafi, la naturaleza de la agresin que se estaba desatando y los objetivos reales que se estaban persiguiendo. Cuando se hicieron los montajes de falsos enfrentamientos y atentados terroristas para provocar la guerra civil en Siria, Chvez tambin fue de los primeros en advertir las felonas y falacias que se estaban acometiendo contra la soberana y dignidad de aquel pueblo y su gobierno. El Comandante Chvez estaba asistiendo como espectador a lo que tena la certeza sera el destino de su propio pueblo y gobierno.

El caso sirio resulta mucho ms semejante por las condiciones mismas y configuraciones polticas de cada situacin. Un ncleo de agentes extranjeros alojados como agentes dormidos que se evidenciaron en Siria y formaron tanto el ISIS como el Ejrcito Libre Sirio; y que en Venezuela son los paracos que mientras duermen construyen situaciones de crecimiento delincuencial para mantenerse. Un gobierno fuerte con un estado fuerte, vctima de difamaciones y anatemas por las grandes cadenas mundiales que dominan la circulacin de discurso informativo. Una poltica exterior regional donde se vuelven determinantes para condicionar y limitar la voracidad imperialista y sus planes estratgicos sean de configuracin de Medio Oriente Ampliado o de redespliegue en Nuestra Amrica. En ambos casos Siria y Venezuela son los retenes de esas pretensiones imperiales. Ambos pases tienen unas fuerzas armadas y semimilitares leales, poderosas y operativas con una retaguardia miliciana territorial (su propio pueblo) y extraterritorial (Hizbullah y FARC) muy poderosa. Por eso Siria no fue Libia, aquel pas africano que haba forzado la unin de tres regiones preexistentes (Cirenaica, Fezzan y Tripolitana) para formar aquel pas, de estructura tribal. Por eso Siria est triunfando y por eso Venezuela no ser Siria, porque es un camino donde van a la derrota.

chavez maduro

Pero entonces, sabiendo que el imperialismo no hace lo que quiere sino lo que puede, y que ese lo que puede depende tanto de las resistencias populares como de las contextualizaciones que hacen al equilibrio global: cul es la tctica del imperialismo en la Venezuela bolivariana?

Para abordar esto resulta interesante atender las siguientes valoraciones respecto de su poltica en la regin.

Suele decirse, cuando se analiza el proceso boliviano, que las transformaciones que produjo el proceso encabezado por Evo Morales Ayma en aquel pas son de una profundidad y densidad superiores a lo que produjo el peronismo en Argentina. No se est hablando de transformaciones del aparato productivo ni tampoco de la transformacin del mapa social, sino del empoderamiento de una subjetividad, de la legitimacin de unas formas de produccin histrica hasta ahora negadas e invisibilizadas y que muy difcilmente an en una situacin reaccionaria puedan demolerse las principales conquistas construidas.

En Argentina luego de varios ensayos que fueron desde el genocidio a operaciones ms amables, como la democracia tutelada comandada por Ral Alfonsn, pudo consolidarse el neoliberalismo a expensas de la cooptacin de la estructura partidaria del peronismo con el menemismo adems de facilitar la desarticulacin de las posibilidades y potencialidades populares de resistencia. Aos despus ser la misma identidad, en proceso de recuperacin desde lo popular y nacional, la principal bandera con que se demolern las certezas neoliberales. John William Cooke anunciaba sabiamente que el peronismo resultaba ser el hecho maldito del pas burgus.

Hay que establecer que la caotizacin que pareciera ser la lnea principal de los norteamericanos para la depredacin y el saqueo, la determinacin de estados fallidos y la balcanizacin, ensayos todos que con regular efectividad viene implantando en frica, Asia y Europa Oriental; no parecieran ser las lneas de aplicacin inmediata en el territorio nuestroamericano. Probablemente esta diferencia tctica pueda atribuirse a razones ms del orden militar que polticas. El territorio de la metrpoli norteamericana linda territorialmente con Nuestra Amrica. El caos de la periferia garantizara la normalidad de la metrpolis, pero el caos del vecino puede salpicar a la metrpolis. Ah est el dilema de Israel y su curiosa alianza con Al Nusra y el ISIS.

Uno no debiera tentarse a convertir generalizaciones desde la excepcionalidad. Es claro que Mxico y la burdelizacin de su estado provocado por la mismsima DEA puede resultar un experimento que en el largo plazo pretendan generalizar. Tambin es claro que hubo intentos concretos de secesionismo tanto en Argentina como en Bolivia. Lo mismo que intentos de gerenciamiento tecnocrtico de algunos estados en sus momentos de mxima crisis. Pero la lnea principal de saqueo y depredacin en Nuestra Amrica pareciera vectorizarse en la coyuntura a partir de distinto tipo de acuerdos con los estados formales.

La consolidacin de la Alianza del Pacfico y los disensos al interior del Mercosur respecto de formalizar acuerdos de libre comercio con las metrpolis, junto a una suerte de repliegue o desaceleracin de los procesos de recuperacin de soberana, parecen ofrecerle al imperialismo posibilidades de continuidad de este mtodo cuya nica sombra es la situacin de guerra en Colombia y el fuerte enfrentamiento del proceso venezolano (otras situaciones sea por capacidad limitada de gravitacin o por propia inestabilidad o dubitacin no las contemplamos en este anlisis).

Respecto de Colombia habr que atender cmo avanzan los Dilogos de Paz que se realizan en el marco, en el mejor de los casos, de un equilibrio estratgico, no de una contraofensiva popular.

En el caso de Venezuela existe el reconocimiento, para cualquier observador, de la existencia de una subjetividad popular mayoritaria capaz de obstaculizar y enfrentar cualquier pretensin injerencista. Justamente y fundamentalmente ste es el elemento que garantiza la continuidad del gobierno y frena los intentos golpistas ms desesperados y groseros.

Pero la experiencia de la guerra de los contras en Nicaragua ha dejado una enseanza que uno no debiera permitirse obviar. El pueblo no puede ni merece ser sometido a una dinmica de guerra permanente siendo que adems en esa dinmica de guerra las condiciones de existencia se van desmejorando. Cuando en elecciones libres el pueblo nicaragense elige la paz, no elige al sandinismo por el temor a la guerra impuesta. Ah est, creemos, la clave de las operaciones norteamericanas en Venezuela. La pretensin es desbolivarianizar, disputar consenso, restarle apoyo, generar incomodidad y condiciones difciles. Pretenden anular la capacidad de reaccin, se adelantan dos jugadas, o ms, quieren demostrar que el gobierno bolivariano ser un gobierno donde no se puede vivir normalmente. Pero adems hay que arrancar de raz la posibilidad de rearticulacin de una posibilidad popular en el caso de que pudieran vencerla, por eso hay que quitarle la memoria, la dignidad, el espritu. Ah los ejemplos del peronismo y de Bolivia que mencionbamos ms arriba. El bolivarianismo es el hecho maldito de la depredacin sustentable imperial y hay que barrerlo.

Por esto es que sostenemos que la tctica imperialista en Venezuela no ser de un injerencismo decimonnico clsico, ni golpismo tradicional como en el siglo pasado; sino que primero y a los efectos de lograr la capacidad de sobredeterminar el proceso poltico, lo que intentarn es el saneamiento ideolgico y doctrinario mediante la construccin de una situacin de desabastecimiento, violencia cotidiana, etc.; pinge tarea si uno considera que gran parte de la consolidacin de la doctrina bolivariana se asienta justamente en los aciertos y en la evidencia histrica de la posibilidad de recuperacin de soberana e independencia a la luz del pensamiento de Bolivar.

La posibilidad de victoria o no de la estrategia imperial reside solamente en el Pueblo Bolivariano de Venezuela.

[1] Sobre las causas de la muerte del Comandante Chvez se sostiene la posibilidad del envenenamiento. El caso de la muerte de Yasser Arafat resultar suficiente antecedente acerca de la posibilidad de semejante variable.

[2] Los incidentes se sucedieron solamente en 18 de los 355 municipios de Venezuela, todos distritos gobernados por opositores. En el resto del pas rein la calma a pesar de lo cual la operacin de G4G mediante la prensa proimperialista daba cuenta de un pas en llamas.

 

Fernando Esteche es Secreetario Poltico del MPR Quebracho (Argentina), Doctor en Comunicacin Social y Titular de la ctedra Relaciones Internacionales y Comuniacin (II) de la Facultad de Periodismo y Comuniacin Social de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

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